jueves, 21 de marzo de 2013

LA RETÓRICA RESTRINGIDA (III)


Según Paul Ricoeur ( En La metáfora viva), la Retórica, en la modernidad, fue reduciendo su campo de acción. Para Aristóteles, la Retórica debía tener una dimensión filosófica e incluía no solo las figuras retóricas, sino también el estudio del talante (carácter) del orador, de los géneros y de los tipos de argumentos y de pruebas. Sin embargo, a partir de la Edad Media, la Retórica fue reduciéndose paulatinamente a la elocutio (parangonable, aproximadamente, a lo que hoy entendemos como el estilo), es decir, se dejó de lado el estudio de la inventio (ligada profundamente al análisis de las ideologías) y se profundizó en el abordaje de los componentes estilísticos de un poema, de manera que estos últimos se explicaron (de acuerdo con el punto de vista de la Retórica restringida) al margen de la cosmovisión.

Pongamos un ejemplo. Se trataba de explicar el estilo de Garcilaso de la Vega sin ninguna conexión con los aspectos ideológicos que portaba el texto.No obstante, la reducción fue aún mayor. La elocutio pasó a ser únicamente sinónimo de los tropos (figuras de tipo semántico, como la metáfora, por ejemplo). En otras palabras, se restringió aún más el campo de la Retórica: de la elocutio quedaron solamente los tropos. No se dio peso a las figuras fónicas (como la aliteración, por ejemplo) ni a las sintácticas. Se hablaba exclusivamente de figuras literarias, ligadas a ciertos aspectos semánticos.

Demos otro ejemplo. Hacer un análisis retórico era simplemente distinguir los desvíos producidos por una figura como la sinécdoque (donde, según los tratadistas, está la parte en vez del todo: la “mano” en vez del “ser humano”) en un poema de César Vallejo.La última reducción fue obra de Roman Jakobson, quien habló únicamente de dos figuras literarias: la metáfora y la metonimia. La primera operaba, según él, sobre la base del principio de la semejanza; en cambio, la segunda, a partir de la relación de contigüidad (proximidad de una cosa a otra: “bala” en vez de “fusil”, por ejemplo, en la expresión “mis balas permitirán vencer al enemigo”).

Resumiendo, podemos dar cuenta de las siguientes restricciones del campo de la Retórica:1.De la retórica de las cinco partes (inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio) a la de una sola parte (elocutio); 2.De la retórica de la elocutio a la de las figuras literarias; 3.De la retórica de las figuras literarias a la de los tropos, y 4.De la retórica de los tropos a la de la metáfora y de la metonimia.Así se dejó de lado el estudio de las ideologías y de los contextos culturales. Por eso, creo que es necesario superar el enfoque restringido para desarrollar una Retórica que permita el abordaje de la cosmovisión del poeta y de los contextos de la más variada índole. De ahí el surgimiento de una Retórica General Textual, de la cual hablaré en un artículo que escribe próximamente.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

MEDIODÍA

1.Todo está preparado para el sacrificio.
2.La res muge en el templo de adobe.
3.Lágrima dura y roja,
4.canchales de fuego,
5.silencio y fuerte olor a girasol,
6.de gallos coronados.

7.Ni una hoja caerá,
8.sólo la especie cae,
9.y el fruto cae envenenado por el aire.

10.No hay centro,
11.son flores terribles
12.todos estos rostros clavados en la piedra,
13.astros revueltos, sin voluntad.

14.Ni una hora de paz en este inmenso día.
15.La luz crudelísima devora su ración.

16.El mar está lejano y solo,
17.la tierra impura y vasta.


De Ese puerto existe
ANÁLISIS
PRIMERA PARTE
El presente poema de Blanca Valera presenta diversas metáforas que, según Fontanier, tendrían la siguiente clasificación:
METÁFORAS NOMINALES
4.“canchales de fuego” : este verso presenta una metáfora nominal, ya que se presenta un núcleo (canchales) y el modificador indirecto (de fuego). Este enunciado sugiere una analogía entre las características de los peñascos con el fuego, como manifestación del proceso de la combustión. Es decir, la naturaleza cobra protagonismo en algo que parece un sacrificio.
11. “fuerte olor a girasol, de gallos coronados”: en estos versos, una vez más, se presenta una metáfora nominal, pues “olor” es el núcleo y “a girasol” es el modificador indirecto, además “gallos coronados” es el modificador indirecto respecto de “girasol”, que sería el núcleo. Asimismo se diría que, según el sentido que sugiere las metáforas, el sacrificio es abordado desde el punto de vista que puede otorgar la naturaleza, cuya personificación ya es evidente.
12 y 13. “todos estos rostros clavados en la piedra, astros revueltos, sin voluntad”: en estos versos se presentan dos metáforas nominales. En la primera “rostros” es el núcleo y, “en la piedra”, es el modificador indirecto; en la segunda, “astros” es que núcleo y, “sin voluntad”, es el modificador indirecto. Estas metáforas sugieren cómo, en alguna medida, la naturaleza humana, está subordinada a la capacidad de los fenómenos de la naturaleza cuyas leyes son inmutables. De ahí que los sacrificios compensan, en cierto modo, las bondades de la naturaleza.
MARIANO ARANA BAZÁN
06030099

Anónimo dijo...

METAFORAS ADJETIVALES

3. “Lágrima dura y roja”: este verso presenta una metáfora adjetival, puesto que “lágrima”, que es el núcleo, tiene como modificadores directos a “dura” y “roja”. La idea que sugiere esta figura retórica es que se llega a humanizar a un animal, por ello, el sufrimiento de la res simboliza, por antonomasia, la inminente muerte de un ser vivo común y corriente.
6. “gallos coronados”: en este verso también es evidente un núcleo (“gallo”) y un modificador directo (“coronados”), esta metáfora adjetival parece sugerir la presencia del gallo como símbolo de antelación al sacrificio mayor.
11. “son flores terribles”: esta metáfora adjetival alude a la desgracia que se asoma como una inmensa bola de nieve que parece amenazar a todo aquello que vive. Es decir, la flor como símbolo de la naturaleza cuyo gobierno es contraproducente, pues ella, con su desarrollo, parece generar su destrucción.
15. “luz crudelísima”: este verso en el cual se destaca la presencia de una metáfora adjetival nos señala la degradación de un agente natural, como es la luz. Esto es, la luz tiene consecuencias inevitables, las cuales, a su vez, no dejan de generar otros efectos que, sin duda, forman parte, en este sentido, de un ciclo que llamaríamos regular, según el comportamiento de los fenómenos de la naturaleza donde el ser humano puede o no intervenir.
17. “la tierra impura y vasta”: se trata de una metáfora adjetival, pues “impura” y “vasta” son modificadores directos de “tierra”. Este verso alude a aquella naturaleza poderosa y altamente perniciosa que puede llegar a ser la “tierra”.
METAFORAS VERBALES
8, 9 y 10. “Ni una hoja caerá solo la especie cae, y el fruto cae envenenado por el aire”: en este verso se advierte la presencia de una metáfora verbal: “especie cae”, ya que con ello se simboliza a una inminente destrucción de la humanidad por parte de la naturaleza.
VISIÓN DE MUNDO
El autor textual parece deslizar, a través de sus versos, ese conflicto inmemorial entre la naturaleza y el hombre, donde éste, con diversos mecanismos y de distintas maneras, atropella las bondades de los recursos naturales, explotándolos, contaminándolos, echándolos a perder, de una manera que, en muchos casos, desvirtúa hasta su propia condición humana. Sin embargo, la naturaleza, como totalidad ancestral y, por ello, sabia y benefactora, se sobrepone, finalmente, a las fuerzas humanas.

MARIANO ARANA BAZÁN
06030099