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domingo, 3 de marzo de 2024

LA RETÓRICA RESTRINGIDA (III)



Según Paul Ricoeur ( En La metáfora viva), la Retórica, en la modernidad, fue reduciendo su campo de acción. Para Aristóteles, la Retórica debía tener una dimensión filosófica e incluía no solo las figuras retóricas, sino también el estudio del talante (carácter) del orador, de los géneros y de los tipos de argumentos y de pruebas. Sin embargo, a partir del Renacimiento, la Retórica fue reduciéndose paulatinamente a la elocutio (parangonable, aproximadamente, a lo que hoy entendemos como el estilo), es decir, se dejó de lado el estudio de la inventio (ligada profundamente al análisis de las ideologías) y se profundizó en el abordaje de los componentes estilísticos de un poema, de manera que estos últimos se explicaron (de acuerdo con el punto de vista de la Retórica restringida) al margen de la cosmovisión.

Pongamos un ejemplo. Se trataba de explicar el estilo de Garcilaso de la Vega sin ninguna conexión con los aspectos ideológicos que portaba el texto.No obstante, la reducción fue aún mayor. La elocutio pasó a ser únicamente sinónimo de los tropos (figuras de tipo semántico, como la metáfora, por ejemplo). En otras palabras, se restringió aún más el campo de la Retórica: de la elocutio quedaron solamente los tropos. No se dio peso a las figuras fónicas (como la aliteración, por ejemplo) ni a las sintácticas. Se hablaba exclusivamente de figuras literarias, ligadas a ciertos aspectos semánticos.

Demos otro ejemplo. Hacer un análisis retórico era simplemente distinguir los desvíos producidos por una figura como la sinécdoque (donde, según los tratadistas, está la parte en vez del todo: la “mano” en vez del “ser humano”) en un poema de César Vallejo.La última reducción fue obra de Roman Jakobson, quien habló únicamente de dos figuras literarias: la metáfora y la metonimia. La primera operaba, según él, sobre la base del principio de la semejanza; en cambio, la segunda, a partir de la relación de contigüidad (proximidad de una cosa a otra: “bala” en vez de “fusil”, por ejemplo, en la expresión “mis balas permitirán vencer al enemigo”).

Resumiendo, podemos dar cuenta de las siguientes restricciones del campo de la Retórica:1.De la retórica de las cinco partes (inventio, dispositio, elocutio, memoria y actio) a la de una sola parte (elocutio); 2.De la retórica de la elocutio a la de las figuras literarias; 3.De la retórica de las figuras literarias a la de los tropos, y 4.De la retórica de los tropos a la de la metáfora y de la metonimia.Así se dejó de lado el estudio de las ideologías y de los contextos culturales. Por eso, creo que es necesario superar el enfoque restringido para desarrollar una Retórica que permita el abordaje de la cosmovisión del poeta y de los contextos de la más variada índole. De ahí el surgimiento de una Retórica General Textual, de la cual hablaré en un artículo que escribe próximamente.

sábado, 2 de marzo de 2024

LAS PARTES DE LA RETÓRICA COMO ARTE (II)


La estructura del discurso judicial llevó a la Retórica (fuente de la estilística moderna y de algunas tendencias de la teoría literaria actual) a precisar las partes de la disciplina. En tal sentido, la Retórica posee cinco partes: la inventio, la dispositio, la elocutio, la memoria y la actio.


Para la Retórica grecolatina, la inventio implica la búsqueda de "temas" que están alojados en los denominados loci (lugares presentes en la memoria). Posteriormente, en el mundo moderno, la inventio se comenzó a ligar estrechamente con la ideología que porta un texto poético.


La dispositio se asocia a la noción de estructura, pues el discurso judicial debe poseer, según ciertos tratadistas clásicos, introducción, narración, una argumentación y una peroración final.


Por su parte, la elocutio se vincula con la idea de estilo y enfatiza la necesidad del empleo de las figuras retóricas. Tradicionalmente, las figuras se clasificaban en figuras fónicas (la aliteración, verbigracia, presente en los siguientes versos del poeta toledano Garcilaso: "En el silencio sólo se escuchaba/un susurro de abejas que sonaba"), sintácticas (el hipérbaton o cambio del orden de los componentes de la oración, entre otras figuras), semánticas (la metáfora, la metonimia, entre otros recursos) y de pensamiento (la alegoría, por ejemplo, que implica una especie de cuestionamiento de nuestra forma habitual de concebir el mundo).


La memoria (cuarta parte de la Retórica) que enfatiza la necesidad de saber el discurso sin necesidad de un apoyo de tipo visual. Por último, la actio que es la manera como ejecutamos el discurso frente al público a fin de cumplir con el propósito persuasivo. Indudablemente, en la Retórica moderna comenzó a desarrollar mucho más la elocutio (las figuras retóricas, en particular) y se perdió la visión totalizante que tenía Aristóteles acerca de la Retórica de raigambre filosófica. Pero ese tema será materia del tercer artículo que escribiré posteriormente.

viernes, 1 de marzo de 2024

LA RETÓRICA: ¿BANALIDAD O EJERCICIO DEL CONOCIMIENTO? (I)


Se suelen emplear expresiones como “ese poema es muy retórico” o “en ese discurso abunda la retórica”. En ambos casos se desliza la idea de que el término “retórica” adquiere un ostensible matiz peyorativo, pues alude al exceso de palabras y a la falta de ideas en el más estricto sentido del término.Sin embargo, la Retórica es un saber que tuvo un origen judicial y nació en el siglo V, antes de nuestra era, en Siracusa. Puede definirse como un arte o una ciencia.

En el primer caso, se trata de una praxis artística, destinada a persuadir al público y que tiene su primer modelo en el discurso de la defensa en el ámbito judicial. Es decir, hablamos de una praxis retórica cuando el orador, a través del uso de la palabra hablada, busca convencer a sus receptores sobre la base de las pruebas que emplea para verificar sus argumentos.

En el segundo caso, la retórica es una teoría que empezó centrada en el estudio del discurso del orador y que luego puso énfasis, fundamentalmente, en el análisis de los textos artísticos, aunque también hay trabajos que abordan el funcionamiento argumentativo de los discursos políticos y de aquellos que se producen en el ámbito del derecho. Sin embargo, la retórica como teoría y praxis no constituye una mera banalidad sino un ejercicio del conocimiento. Ha proveído de una gran cúmulo de conocimientos a las ciencias humanas, de ahí que su actualidad sea indiscutible.